ILGALAC y yo en Varadero 1

De vuelta a la playa más bella y traicionera

El lunes, volveré a Varadero después de quince años. Aunque Isbel insiste en que sería herético no bañarse, yo aún dudo sobre meterme al agua. Total, no voy de vacaciones, sino a la VI Conferencia Regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales para América Latina y el Caribe (ILGALAC 2014), que sesionará en el hotel Plaza América de martes a viernes.

Vamos cinco activistas de Proyecto Arcoíris…

A fines de mi segundo año en el Instituto Superior de Arte, llegaron a la secretaría de la UJC reservaciones para instalaciones turísticas a precios subvencionados, que debían asignarse a estudiantes integrales. Con el orgulloso irrespeto de las organizaciones juveniles del ISA hacia el autoritarismo nacional, sin un momento de duda nuestro comité FEU-UJC sustituyó el infame “integrales” por el razonable “con excelente desempeño académico”.

De todos modos no fue fácil la asignación: las reservas eran para julio y agosto, en hoteles de La Habana y Varadero, pero la mayor parte de la matrícula de la Universidad de las Artes era de otras provincias, además de que una parte significativa de nuestro alumnado pasaría el verano trabajando en espectáculos diversos para ganar algo de dinero y experiencia laboral.

No podíamos entregarlas a docentes, aunque fueran de la UJC.

Al final, repartimos varias entre el secretariado, con la condición de compartirla con otrx persona que no fuera de la UJC, y devolvimos creo que la cuarta parte a la FEU Nacional –somos gente “rara” en el ISA.

Me fui con Fran –pianista, apolítico y sarcástico– a Varadero. La comida era excelente. Encontramos muchas familias de militares, levemente curiosas ante dos estudiantes de arte que “no eran novios”, pero compartían cama y ducha.

Fuimos a la playa más bella del mundo –como todo en Cuba–, y casi me ahogo. Fran estaba ahí –ángel de la guardia mulato de 1.80 m– y por eso escribo estas líneas. Era el verano de 1999.

El lunes, volveré a Varadero después de quince años. Aunque Isbel insiste en que sería herético no bañarse, yo aún dudo sobre meterme al agua. Total, no voy de vacaciones, sino a la VI Conferencia Regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales para América Latina y el Caribe (ILGALAC 2014), que sesionará en el hotel Plaza América de martes a viernes.

Vamos cinco activistas de Proyecto Arcoíris: Isbel Díaz Torres, Jimmy Roque Martínez, Maykel González Vivero, Myrna Rosa Padrón Dickson y yo. Casi seguro somos las únicas personas de Cuba cuya participación no está mediada por alguna institución estatal.

El objetivo de estas reuniones es hacer contacto con otrxs activistas LGBT, aprender de sus experiencias de lucha política, contarles de nuestros problemas y errores: hacer redes.

América Latina es una región vasta, diversa en economías y modelos culturales, donde las respuestas a las discriminaciones han sido múltiples.

Por ejemplo, hay quienes trabajan en ambientes mucho más violentos –Centroamérica y Brasil tienen terribles estadísticas en asesinatos de mujeres trans–, se arriesgan a la visibilidad cuando la legislación les apunta directamente –en gran parte del Caribe las prácticas homosexuales son delito–, o promueven la inserción en zonas empobrecidas –Haití, México, Centroamérica.

Cada cual tendrá que dar sus opiniones sobre el reto de reconocer y enfrentar los cruces de discriminaciones que hacen más vulnerables a grupos específicos –adolescentes, afrodescendientes, lesbianas, personas de la tercera edad, mujeres trans dedicadas a la prostitución, víctimas de violencia intrafamiliar– y la necesidad de establecer alianzas con otras redes, de saltar por encima de las desconfianzas mutuas.

Por la lógica política de Cuba, tengo muchas ganas de conocer activistas de Argentina y Paraguay, para saber cómo articulan el mantenerse en posición crítica frente al Estado aunque el gobierno promueva el reconocimiento de nuestros derechos. Claro que el salto es grande, porque a mi no me parece que CENESEX hiciera gran cosa en los últimos dos años por el avance legal de la comunidad LGBT –justo desde que HxD dijo en el Pabellón Cuba “Los derechos no se plebiscitan, se reconocen”. La similitud está en que hay una institución estatal dedicada al tema LGBT y esto se presenta como el gran logro, a partir del cual lo único correcto, ¡lo único patriótico!, es apoyar su labor sin levantar dudas sobre sus presupuestos ideológicos, objetivos políticos, o métodos de trabajo.

Quiero saber cómo resisten la tentación –política y económica– allá en el Cono Sur. Cómo responden a las retóricas estadocéntricas, que usan por igual oportunistas, inocentes y discriminadores encubiertos, para desautorizar toda crítica a partir de la incorporación de la lucha contra la homofobia en la estructura institucional –sin que importe qué resultado da eso, porque lo valioso pasa a ser estar “dentro” del Estado, no el resultado emancipador.

También este foro nos permitirá conocer acerca de mecanismos internacionales de financiamiento. En Cuba, estas fuentes son captadas hasta ahora por el CENESEX y el Centro Nacional de Prevención de ITS/VH/Sida, pero iniciativas más pequeñas, ancladas en la sociedad civil y el trabajo voluntario, también necesitan financiamiento para avanzar -que nuestros salarios no dan para más con lo cara que está la carne.

¿Qué espero mucho de cuatro días? ¿Qué no nos alcanzará el tiempo? Pues habrá que multiplicarse como los panes y los peces, que inscribirse no fue fácil.

¡Perdón! Inscribirse si fue fácil. En Habanatur nos recibieron a Isbel y a mi con mucha amabilidad.

Difícil fue conseguir los 300 cuc por persona que cuesta la inscripción en la VI Conferencia Regional de ILGALAC. Sin contar lo que vale dormir cuatro noches en Varadero, aunque sea el cuarto de una casita en temporada baja.

Hemos pasado tanto nervio estos tres meses, buscando vías legales para colarnos ahí. Recibimos cada insulto por el camino…

Insulto a la inteligencia fueron los argumentos del CENESEX para hacer la reunión en Varadero –por mucho la zona más cara de la isla–, y con un costo equivalente a quince salarios mensuales promedio de Cuba, pero sin incluir subsidios para nacionales –recurso ya habitual en nuestros eventos científicos y sociales, y que vivirá aún mucho tiempo.

Tiene gracia hacer una convocatoria abierta, llenar la red con anuncios y ni siquiera tener a mano una buena excusa cuando alguien pregunta lo evidente: ¿Cómo es esta la oportunidad de que nos encontremos con América Latina si no podemos pagar la entrada?

¿La respuesta?: “CENESEX (…) generó los espacios que derivaron en las redes sociales comunitarias. De estos grupos puede formar parte cualquier persona siempre que comparta los objetivos creados en las propias redes. Por lo tanto, (…) para participar en ILGALAC, la cuestión radica en la pertenencia y el activismo en las redes sociales, que repito: de ellas se nutrirá la delegación cubana. (…) Las y los interesados de nuestro país en asistir a la Conferencia, pueden encontrar información en la página web de ILGALAC [300 cuc mediante]”

Más tarde, alguien de la Red de Jóvenes haría explícito el objetivo de presentar a estos grupos como únicos representantes de la comunidad LGBT nacional: “En mayo, en ILGALAC, le tocará a las redes sociales comunitarias que impulsan el activismo LGBTHI en Cuba hablar en nombre de los y las cubanas que integramos esta mágica comunidad, allí estaremos hablando de la verdad de Cuba”.

Ante la insistencia de nuestras preguntas, pasaron a la ofensa: “aprovecho la ocasión para hacerle saber a usted y al proyecto arcoiris que acciones de ese tipo solo entorpecen el proceso de cambio de mentalidad desde la sociedad y desde las acciones de sensibilización que se vienen realizando desde hace algunos años”.

Y de ahí a la negación: “Me hablan de los 300 cuc, y parece no estar claro que es ILGALAC quien convoca la Conferencia, CENESEX es solo el organizador en Cuba, pero el evento es de ILGALAC. ¿Si esta cita hubiese sido en otro país, hubiesemos protestado porque la inscripción hubiese costado 300 o inlcuso más?”.

Yo creo que debieron quedarse en las ofensas. Responsabilizar a ILGALAC por un asunto relativo a la singularidad nacional –de la cual CENESEX es muy consciente– me parece poco serio, en términos de relaciones públicas, y un pésimo movimiento político.

Nada, que el lunes me voy a Varadero con cinco colegas. La playa de arena fina y profundidades traicioneras no será protagonista. Estaremos puertas adentro, con la fuerza puesta en romper una hegemonía política y normalizar, ¡otra vez!, el derecho a la diferencia.

Lo pensé mejor… mejor me baño en Varadero… ¡puede que sea lo único relajante que nos ocurra!

Tomado de Havana Times

Acerca de proyectoarcoiris

este es un proyecto para promover la visibilidad de la comunidad LGBTQ de Cuba.
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