Cuba: Activismo LGBTQI, realidades para un término

Por Lirians Gordillo Piña

La Habana, julio (Especial de SEMlac).- Conformar una agenda común, ganar en influencia política y lograr derechos básicos aún no refrendados son realidades cotidianas para los rostros y voces diversos que dan cuerpo en la actualidad a la lucha contra la homofobia en Cuba. La denuncia reciente de la exclusión de un grupo de activistas en un bar supuestamente “gay friendly” en La Habana reaviva el debate sobre la homofobia y el activismo LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers).

“Cuando se habla de un compromiso armado, de una fe que aspira a advertir, tras la máscara del mercado y la fiesta, la verdad esencial de las personas que son esa comunidad LGBTIQ en el mundo, en contextos diversos, en culturas distintas, y con urgencias semejantes, queda claro que la lucha no ha terminado”, denunció el intelectual y activista Norge Espinosa en una nota sobre los hechos.

Aunque no existe una plataforma establecida, en la isla son comunes demandas concretas como el acceso a técnicas de reproducción asistida para parejas homosexuales y mujeres lesbianas, leyes contra la discriminación homofóbica y la necesidad de ganar en protagonismo político.

Para la feminista y activista Yasmín Silvia Portales, hay que llamar la atención sobre la violencia intrafamiliar, policial y social de criterio homo-bi-trans fóbico.

“Los derechos laborales y de asociación, la vejez LGBT y la heterosexualidad compulsiva como criterio estatal de normalidad expreso en escuelas, hospitales, medios de comunicación y cárceles son asuntos que me preocupan”, comentó Silvia a SEMlac.

La aprobación del matrimonio igualitario o unión legal entre parejas del mismo sexo, aunque despierta polémica, es un reclamo frecuente en reuniones, sitios digitales, artículos y redes sociales en que interviene el activismo.

En la red social Facebook, la página Por el matrimonio igualitario en Cuba tiene 660 seguidores. En ella pueden leerse: “Creemos firmemente en la posibilidad de que todxs los cubanoxs puedan acceder en igualdad de condiciones, cuando así lo deseen, al matrimonio igualitario.”

Pasar del apoyo virtual a los cambios legislativos es difícil. En numerosas ocasiones activistas cubanos han denunciado el velo de silencio que cubre el anteproyecto de Código de Familia, que sí incluye la unión legal homosexual, entre otras propuestas.

“Nadie sabe en qué gaveta guardan el anteproyecto de Código de Familia, que nadie ha visto y parece tarea más ardua”, dijo Maykel Vivero a SEMlac.

Para el joven autor del blog el Nictálope, “este secuestro del código dura años y hay que asumirlo como un síntoma de incapacidad de los activismos para atraer la atención sobre las familias ignoradas por los esquemas jurídicos y simbólicos del Poder”.

Jornadas más allá del almanaque

Mayo y junio de 2007 vieron salir del closet al activismo LGBT cubano, que ganó visibilidad pública a nivel nacional gracias a las Jornadas Cubanas contra la Homofobia.

Tomar la céntrica calle 23 en el Vedado capitalino; alzar la voz en blogs y proyectos colectivos; denunciar y ganar pleitos por discriminación laboral; besadas públicas; interpelar a funcionarios públicos por expresiones discriminatorias van dejando de ser una excepción.

La inclusión de la no discriminación por orientación sexual-con la ausencia de la identidad de género- en el nuevo Código del Trabajo del país y las operaciones de readecuación genital en el sistema de salud pública cubano son resultados concretos.

En esas batallas ha sido clave el del gubernamental Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y la trascendencia política de su directora Mariela Castro Espín.

Las Jornadas Cubanas contra la Homofobia, que desde 2008 organiza el Cenesex, proponen un espacio de diálogo y visibilidad en el país.

El evento permite conocer el trabajo de activistas de Cuba y otros países, con lo cuales se promueven intercambios y se promueve así la actualización en materia de reivindicaciones de la población LGBTIQ.

El Cenesex también apoya la creación de redes comunitarias (TransCuba, HxD Humanidad por la Diversidad y Jóvenes por la Diversidad), con vistas a propiciar espacios de debates, participación de sus miembros en congresos internacionales, diálogo directo con instituciones, espacios formativos y otras variantes de participación.

A la par, en la sociedad se consolidan grupos autónomos como el Proyecto Arcoiris y surgen nuevas iniciativas como el boletín Tutututu “que tiene la función de promover y empoderar la voz de las mujeres afrodescendientes y no heteronormativas de La Habana”, según publica una nota del Proyecto Arcoiris.

En el panorama nacional se identifican también blogs de activistas como Negra Cubana, Paquito el de Cuba, Alberto Roque, El Nictálope, entre otros.

Activar más allá de los ismos

Para el activista Maykel Vivero, hoy existen al menos dos tipos de activismo LGBTIQ en Cuba: el vinculado a las instituciones -que lidera el Cenesex- y el de personas y grupos independientes, no siempre reconocidos a pesar de su actuación permanente.

“Esta polaridad, desbalanceada, limita la efectividad de nuestros empeños comunes”, afirma.

Por su parte, el abogado del Cenesex y activista Manuel Vázquez Seijido reconoce la existencia y el valor de un “activismo de las instituciones”.

“Yo puedo hablar desde el activismo con el que estoy relacionado, ese que busca la alianza con estructuras estatales como una vía inteligente y lógica para lograr el reconocimiento y garantía de nuestros derechos. Porque esas instituciones tienen la responsabilidad, desde nuestra carta magna, de garantizar derechos a cubanas y cubanos”, dijo Vázquez Seijido a SEMlac durante la pasada Jornada Cubana contra la Homofobia.

En un panel celebrado en mayo de 2015 y dedicado al activismo LGBTIQ en la región, el asesor jurídico del Cenesex reflexionó sobre la inexistencia de fórmulas en la lucha contra la homofobia.

“Estamos aprendiendo a ser activistas en el proceso, como parte de la sociedad civil, pero también como parte de las estructuras estatales, desde el Cenesex. Nadie dijo que sería fácil, no hay activismo perfecto, pero sí existen buenas prácticas, experiencias que nos conducirán a logros siempre desde la justicia social y la inclusión”, comentó.

Por su parte, Vivero cree son insuficientes las campañas, marchas y proyectos de sensibilización realizados hasta el momento y opina que si bien “ninguno de los modelos de activismos parece haber dado con la estrategia para hacer un lobby efectivo, la gran ganancia del camino transitado es que, al menos, la noción de activismo está arraigada”.

Tomado de Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamérica y el Caribe-SEMlac

Acerca de proyectoarcoiris

este es un proyecto para promover la visibilidad de la comunidad LGBTQ de Cuba.
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