Mi amigo el Che Gay de Chile

Por Yadiel Cepero Madruga

28 de junio — Lo conocí hace dos años en Varadero, no como un turista más, creo que no podría serlo. Corría mayo de 2014 y sesionaba en Cuba la VI Conferencia Regional de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGALAC).

Horas antes de su llegada un buen amigo me comentó que estaba a punto de conocer a un personaje particular e importante que me haría ver el activismo de otra manera y no se equivocaba. Víctor Hugo Robles tiene esa capacidad.

Desconcertante, provocador y militante. Loca, marica y anarquista. Periodista, columnista, editor, activista y apóstata. Víctor Hugo reúne todo eso en un cuerpo que se sabe político y del cual emerge la metáfora de la liberación, de la emancipación homosexual, que “se une y se mezcla con otras liberaciones, con la lucha sindical, con el mundo juvenil, con el mundo obrero”. Esto según sus propias palabras expresadas en el reconocido documental “El Che de los Gays”, obra presentada en 2005 durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Han pasado dos años de ILGALAC en Cuba y no hemos vuelto a vernos. Intercambiamos algunos comentarios e ideas en las redes sociales y aunque el título de esta entrevista es tan solo una provocación, en el fondo siento que Víctor Hugo es realmente ese amigo que no descansa y en la distancia se reconoce cómplice de nuestras luchas.

Aprovecho para hacer públicas sus respuestas a mi primer intento de entrevista y que a vuelta de correo electrónico tuvo la gentileza de hacerme llegar desde Santiago de Chile.

¿En qué momento decidiste asumirte como El Che Guevara de los Gays?

“El Che de los Gays” nació como una creación simbólica, cultural y poética. El cuerpo del Che muerto estuvo más de 30 años oculto – desaparecido bajo una pista de aterrizaje en el pueblo de Valle Grande, Bolivia y lo descubrieron un 28 de junio de 1997, Día Internacional del Orgullo Gay/Lésbico/Trans. En ese tiempo recuerdo que estudiaba periodismo en Universidad ARCIS en Santiago de Chile y las paredes de la escuela estaban inundadas con grafitis del Che. Mi idea inicial fue intervenir provocadoramente esos grafitis pintándole los labios con rouge de rojo furioso al Che pero nadie dijo nada. Ante esa indiferencia decidí transformarme en el mismísimo guerrillero. Eso ocurrió un 4 de septiembre del 1997 cuando intervine en un acto en contra de la censura organizado por el director teatral chileno Vicente Ruiz. Ahí, en un gesto loco e irreverente, “provocando al provocador”, terminé arrojándole agua a la actriz Patricia Rivadeneira siendo censurado y expulsado del lugar. “El Che de los Gays” nació polémico, desafiante e insolente. Después comprendí que el cuerpo del Che liberado de su cautiverio terrenal buscaría un cuerpo homosexual latinoamericano para reencarnar su lucha internacionalista, libertaria, permaneciendo siempre vivo entre nosotros. Siendo el Che la máxima metáfora del revolucionario contemporáneo asumo su figura representacional politizando la homosexualidad y también homosexualizando la política. Mi trabajo político – cultural busca entrecruzar de nuevas utopías de transformación social al Che Guevara, demostrando que es posible ser homosexual y ser revolucionario, ser homosexual y ser de izquierda. Nuestro loco corazón está en la izquierda y “mi sangre es roja”, como dijera Violeta Parra.

En el año 2014 se te vio desfilar en la Conga cubana contra la homofobia, ¿qué impresión causó tu performance en las autoridades cubanas?

Fue una performance memorable y polémica como muchos actos de mi vida. Lo expliqué y publiqué en “El Diario del Che Gay en Chile” donde recuerdo que Mariela Castro decía preocupada e inquieta; “Esa foto me duele mucho”. Era comprensible la perturbación al verme aparecer con una paradigmática foto del Che muerto rodeado de plumas rojas. Se trataba de la última foto del guerrillero heroico fusilado en Bolivia. Una última imagen después de su último suspiro, su último adiós, un recuerdo emblemático de la mirada serena del Che que impacta por sus similitudes a las imágenes del mismísimo Jesucristo moribundo en la cruz, El Cristo Muerto de Mantegna o La Lección de Anatomía del doctor Tulp de Rembrandt.

Recuerdo que buscando unir iconografías cristianas con leyendas revolucionarias de ahora y de siempre, marché decidido por las calles de La Habana con un Che resucitado (y emplumado) en una loca performance que llamó la atención de los activistas nacionales e internacionales presentes, sumado a la sorpresa e inquietud de la prensa extranjera.

La inolvidable conga armada de gritos, consignas, música, baile e iconográficas fotografías de Fidel Castro Ruz y Vilma Espín, culminó con las palabras de Mariela pronunciando un enérgico discurso que valoraba la importancia histórica de abrir debates públicos en torno a los derechos sexuales e identidades de género en una Cuba diversa e inclusiva.

Entonces, buscando continuar el hilo político de Mariela Castro y animado por la petición de los organizadores, tomé la palabra para saludar a los presentes entregándoles saludos de la comunidad de la diversidad sexual de Chile e intentando explicar las razones de mi llamativa performance emplumada.

“El Che Guevara no ha muerto porque vive entre nosotros. El Che anima nuestras luchas de respeto, justicia y dignidad”, dije. Del mismo modo, señalé el cuerpo del Che estuvo oculto por casi 30 años en Bolivia y que solo un 28 de junio de 1997, “Día Internacional del Orgullo Gay”, fue descubierto. Las críticas, la utilización mediática e interpretación manipulada de mi intervención en La Habana eran predecibles considerando el asecho comunicacional que ha vivido la Revolución Cubana por más de cincuenta años, unido al bloqueo económico y a la incomprensión de los procesos sociales, estéticos y culturales que se desarrollan en el movimiento de las diversidades sexuales de América Latina y el Caribe, particularmente en Cuba.

Entrevistado para el diario digital chileno El Desconcierto en mayo de 2014, nuestro querido compañero cubano Francisco Rodríguez, reflexionó: “Me parece que la performance del Che Gay fue útil porque, en definitiva, para eso estamos los activistas, para sacudir el pensamiento, para sacudir la sensibilidad de las personas y que la gente se pregunte por qué se hace esto o por qué se hace aquello.

Es importante estremecer la conciencia de la gente y creo que la intervención de “El Che de los Gays” contribuyó a que nos preguntáramos por la vigencia e importancia del Che en las luchas por combatir la homofobia desde todos los ángulos y desde todos los puntos de vista políticos, estéticos e ideológicos”.

Tiempo después, Mariela Castro en una importante visita protocolar a Santiago de Chile en febrero de 2015 en el contexto de un encuentro internacional de ONU-Mujeres, reunida con activistas de la diversidad sexual local en la Residencia del Embajador de Cuba en Chile, recordó mi participando en las Jornadas Cubanas Contra la Homofobia, saludando la intervención del Che Gay por las calles de La Habana, animando de este modo las luchas estético-culturales que desde diversos sentires interpretan la utopía libertaria de Ernesto Guevara de la Serna.

¿Has regresado a Cuba después de ILGA-LAC 2014?

No he regresado a Cuba desde el 2014 pero he estado siempre atento a los devenires políticos, sociales y culturales de la isla, particularmente lo que acontece con la diversidad sexual que cada día demanda mayores espacios de participación, visibilidad e injerencia institucional. Del mismo modo, la reanudación de las relaciones diplomáticas de Cuba con EE.UU. ha sido otro foco de particular e importante interés. Espero regresar pronto, muy pronto.

¿Crees que sea posible el lanzamiento en Cuba de tu libro El Diario del Che Gay en Chile?, ¿Haz manejado esa posibilidad?

Sí. Yo encantado, recuerdo haber realizado gestiones con los organizadores de la Feria Internacional del Libro de La Habana pero no recibí respuesta alguna. No me gustaría pensar que se buscó censurar o limitar mi presentación en Cuba por el título del libro o por la atrevida portada de la obra donde aparece una foto del Che en una conferencia internacional pero con mi cara de marica rebelde. Es un juego estético, una intervención política que buscó simbolizar la posibilidad de ser todos y todas el Che Guevara en la tierra. Estoy cierto que prontamente- el Che mediante- estaré en La Habana presentando “El Diario del Che Gay en Chile”.

¿Qué opinión te merece el trabajo que está haciendo la Dra. Mariela Castro Espín al frente del CENESEX?

Mariela desarrolla un trabajo justo, necesario e importante aunque a veces criticado e incomprendido por voces disidentes e interesadas externa e internamente. Yo valoro mucho el trabajo del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba porque, según me ha expresado la misma Mariela, es necesario e importante que el pueblo comprenda y respalde las transformaciones culturales y sexuales de Cuba. Los cambios no se decretan por ley sino que se conquistan culturalmente.

Respecto a Cuba, ¿algún sueño por cumplir?

Regresar mil veces, recorrer su territorio y compartir mi trabajo con otras comunidades de la diversidad sexual. Me encantaría presentar “El Diario del Che Gay en Chile” en La Habana y especialmente en el Centro Cultural El Menjunje de Santa Clara. Me encantaría compartir esa loca presentación con mi querido amigo Alejandro Salvador Fernández Allende, el nieto gay del presidente Salvador Allende, hermoso y cómplice compañero que creció y se educó en La Habana.

Alguien que se ha definido a sí mismo como “maricón, comunista, anarquista y revolucionario”, ¿qué lectura pudiera hacer de este giro a la derecha que está teniendo lugar en Latinoamérica?

Es alarmante y nos llama a mantenernos siempre alerta, activos y vigilantes. Más allá del regreso de la derecha a algunos países como el caso argentino, es importante defender nuestras ideas, educar al pueblo que vota y sumar nuestras luchas al movimiento popular. Los gobiernos nacionales y locales, las políticas públicas, deben ser siempre construidos desde los territorios.

¿Qué opinión te merece que la activista trans Tamara Adrián haya llegado a la Asamblea Nacional de Venezuela militando en una coalición de partidos de derecha? ¿Sigue siendo homofóbica la izquierda latinoamericana?

La comunidad transexual debe avanzar y utilizar todas las trincheras posibles para hacer visibles sus demandas, sus realidades, sus identidades. En la Conferencia Internacional de ILGALAC 2014 conocí a Tamara Adrian y me pareció una persona preparada, dialogante e inteligente. No comparto sus posiciones, estrategias e ideales políticos pero el respeto a la diversidad es un valor que debe ser asumido por nuestras comunidades. Las izquierdas en América Latina han avanzado respecto de sus limitaciones culturales e ideológicas reconociendo e integrando a las diversidades sexuales en sus comunidades, sin embargo, queda mucho por avanzar. No hablaría de la izquierda como una fuerza homogénea porque nosotros también somos izquierdas y luchamos por combatir la homofobia en la sociedad e incluso dentro de nuestras propias comunidades.

¿Cómo valoras la experiencia argentina y uruguaya en el tratamiento de estos temas?

Nuestros hermanos y hermanas de Uruguay, particularmente de Argentina han dado ejemplos de avances profundos en el reconocimiento político, cultural y legal a la diversidad sexual, género e identidades de género. Conozco más de cerca el trabajo que han realizado las comunidades argentinas porque tengo una relación cercana, directa y cómplice con activistas gays y travestis del vecino país. Me siento profundamente afectado por la trágica muerte de Diana Sacayán y el deceso de Lohana Berkins, compañeras entrañables e inolvidables. Ellas representaron un liderazgo político, activo, permanente y creativo. Recuerdo que unas semanas antes de la muerte de Lohana estuve en Buenos Aires presentando “El Diario del Che Gay en Chile” junto a Darío Arias, la diputada Karina Nazabal y la misma Lohana Berkins. El acto era en homenaje a nuestra Diana Sacayán. En aquella memorable oportunidad pude expresar todo mi afecto y cariño a Lohana. Estaba débil y evidentemente afectada en su salud pero siempre presente, asertiva y comprometida. Pensé regresar a Buenos Aires para reunirme con ella porque estaba seguro de su recuperación, pero desgraciadamente aquello no ocurrió. Estoy cierto que la semilla de lucha que sembró junto a Diana Sacayán será la furia trans que seguirá impulsando las muchas batallas pendientes, particularmente ahora que asumió en Argentina un gobierno de derecha neoliberal que busca detener las históricas conquistas de la diversidad sexual. Diana y Lohana marcaron para siempre nuestras vidas, nuestras luchas.

¿En qué estado se encuentra el movimiento de la disidencia sexual y de género en Chile?

El 28 de junio de 2016 se cumplen 25 años de la creación del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh) Histórico que ha sido el colectivo más visible e influyente en los últimos años, especialmente en un período de apertura política de postdictadura denominado “transición pacífica a la democracia”. Han sido años, tiempos de muchas batallas y conquistas legales. En 1999 se modificó el castigo a la sodomía consentida entre hombres adultos en Chile representando la primera conquista legal del movimiento por la diversidad sexual. Más adelante, durante el gobierno de la derecha política y económica de Sebastián Piñera y producto del impacto que provocó el asesinato homofóbico de Daniel Zamudio Vera, una iniciativa legal del tiempo del ex presidente socialista Ricardo Lagos logró transformarse en la Ley Antidiscriminación, conocida como Ley Zamudio. Se trata de una ley valiosa e importante pero es un cuerpo legal netamente punitivo que no apela a la educación ni entrega herramientas integrales para la protección de los derechos de la diversidad sexual. Una ley que no crea un organismo institucional que coordine las políticas públicas antidiscriminación en Chile como sería en el caso argentino el Instituto Nacional en Contra de la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo INADI, perteneciente al Ministerio de Justicia de la Nación Argentina.

¿El proyecto de ley presentado por el ejecutivo ante el congreso y que despenaliza el aborto en tres causales, responde a las necesidades reales de las mujeres y la sociedad chilena? ¿Qué perspectivas hay para su aprobación? ¿Cuál ha sido la posición asumida por la Iglesia Católica y los parlamentarios cristianos?

Sí, existe una amplia mayoría de personas que apoyan el aborto en tres causales, promesa de campaña de la presidenta Michelle Bachelet que esperamos sea aprobada a la brevedad. No ha sido posible porque existen grupos conservadores, reacciones e integristas, incluso dentro del propio gobierno, que se resisten a legislar respecto del aborto terapéutico y los derechos de las mujeres. El derecho a decidir, la autonomía sexual, son derechos que debemos defender todos y todas en tiempos de alarmante aumento de violencia machista. Desgraciadamente se ha visto al movimiento gay mucho más preocupado de la defensa de sus intereses corporativos que sumándose a otras demandas del movimiento social y popular. La agenda mediática de la diversidad sexual muchas veces ha ocultado otras protestas sociales como el derecho al aborto libre y gratuito en Chile.

¿Se identifica Víctor Hugo con la causa mapuche y la demanda de educación pública, gratuita y de calidad en Chile? ¿Cuán importante es que las organizaciones y/o activistas LGBTIQ solidaricen con otros movimientos sociales que defiendan los derechos humanos y la justicia social?

Yo me identifico y siento parte de las luchas del movimiento popular. Falta una identidad de clase popular en el movimiento de la diversidad sexual, una identidad política, de clase, de género, particularmente en los colectivos oficiales como Movilh e Iguales. Yo creo que no solo debemos movilizarnos por reivindicaciones legales sino que buscar siempre transformaciones amplias, sistémicas, siendo capaces de entrecruzar nuestras demandas de emancipación sexual con otras luchas del movimiento social. La revolución social debe ser también revolución sexual.

A propósito de que se acerca el 28 de junio, en palabras de Víctor Hugo, ¿de qué va el orgullo gay?, ¿conmemoración o fachada comercial?, ¿cuánto queda el espíritu de Stonewall?

El 28 de junio es una fecha significativa e importante porque nos recuerda que la lucha continúa, particularmente ahora después de la masacre en Orlando donde fueron asesinados homosexuales y lesbianas a sangre y fuego. La homofobia existe, actúa y mata, debemos reforzar nuestro trabajo e impulsar agendas de consolidación de nuestras luchas en conjunto con otras luchas del movimiento social. Este 28 de junio se cumplirán 47 años de los sucesos de Stonewall, protagonizado particularmente por un grupo de travestis latinas, quedando muchas luchas y batallas que librar. El 28 de junio es un día importante, no solo porque conmemora los disturbios de Stonewal acontecidos en 1969, sino porque también un 28 de junio de 1997 fue descubierto el cuerpo del Che en Bolivia. Ese hecho es trascendente y simbólico en mi propia lucha activista porque permite la creación de “El Che de los Gays”. Del mismo modo, el 28 de junio de 1991 emerge el Movimiento de Liberación Homosexual Movilh Histórico en Chile, alimentando de significados colectivos esta importante fecha que tiene una importancia política que supera el sentido de lucro comercial que saca cuentas en algunos rincones del planeta. El 28 de junio siempre será una fecha para reafirmar nuestro compromiso con la lucha por las libertades sexuales y el derecho a la diferencia.

Por último me gustaría que pensaras en los siguientes nombres y me dijeras qué han significado en tú vida.

Chile… Es el territorio donde nací pero respecto del cual no tengo sentimientos de nacionalismo sectario, al igual que el Che pienso en un mundo amplio y en la internacionalización de nuestras luchas. Desde Chile apoyo las demandas de nuestros hermanos de Bolivia y otras luchas antiimperialistas.

Luzmira… Es mi querida abuelita de 87 años que me acompaña con todo su cariño e infinita complicidad.

Movimiento de Integración y Liberación Homosexual… Es el colectivo político-cultural donde me formé como activista homosexual, un colectivo histórico que este 28 de junio de 2016 celebra 25 años de loca existencia.

Pedro Lemebel… Un amigo entrañable que falleció hace más de un año pero que permanece vivo entre nosotras animando nuestras vidas con su ejemplo, su legado cultural y su inolvidable voz.

Gladys Marín… Una compañera de mil batallas que abrió las puertas del Partido Comunista de Chile a la diversidad sexual, una amiga eterna que abrió su rojo corazón de las locas libertarias de Chile.

Ernesto Guevara de la Serna… Una inspiración permanente de lucha, persistencia e insistencia, un sueño por un mundo justo y libertario que es posible construir.

Cuba… Un territorio de permanente cambio, lucha y resistencia socialista.

Fidel Castro… Histórico líder que ha animado muchas batallas. La última vez que estuve en Cuba tuve la ilusión de saludarlo aunque siento que siempre está con nosotros, apoyando nuestras locas batallas. El mismo Fidel ha reconocido los errores y horrores de la Revolución Cubana para con los homosexuales en otros tiempos, una revolución contemporánea que está haciendo propias las utopías de las diversidades sexuales, una revolución en la revolución.

Tomado de Havana Times

Acerca de proyectoarcoiris

este es un proyecto para promover la visibilidad de la comunidad LGBTQ de Cuba.
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